Textiles y superficies que no traicionan el aroma
Las toallas, alfombrines y cortinas limpias sostienen la atmósfera, mientras que textiles saturados destruyen cualquier cuidado. Lava con jabones neutros, seca completamente y ventila después de cada ducha. Evita suavizantes muy perfumados si planeas rituales aromáticos sutiles. Un rociado muy diluido sobre cortinas, lejos de niños y mascotas, refresca sin invadir. Mantén el desagüe limpio para que olores indeseados no compitan. El resultado es un spa cotidiano accesible, coherente y seguro, donde cada nota respira con claridad agradecida.